Con este título se puede resumir la relación entre los que gobiernan y los que se dejan gobernar.
Sí, hoy para desgracia de todos entraré en política. Pero no hablaré de partidos, ni siquiera de ideologías, hablaré de posturas ante el propio hecho de la gobernación y del poder en sí, temas más profundos pero espero que más entretenidos.
Para comenzar diré que por diversas circunstancias me he visto inmerso en espirales políticas desde hace ya un buen tiempo, primero como gobernado y luego como gobernante, a cada cual experiencia más traumática. No es fácil dejar que alguien tome decisiones por ti, pero más difícil es tomarlas por los demás cuando no sabes cuales podrán ser las consecuencias. No es cosa sencilla la política, y no puede ser honesta, no es por un defecto de sinceridad, sino por un exceso del sentido del éxito, es decir, la verdad puede interferir en la realización de un movimiento político.
Los movimientos políticos son un mundo, y muy complicado, ya que se basa en pensar que siempre tratarás con gente preparada para aquello que tiene que ejercer, pero la suposición es un ejercicio peligroso y se ha de recordar que las responsabilidades siempre recaen en quien manda y no en quien ejerce. Esto se simplifica en poco; “Si quieres algo bien hecho, hazlo tú mismo”, o en términos de política “Si quieres algo bien hecho, ocúpate de que lo hagan bien”. Es decir, la palabra mágica es SUPERVISIÓN.
Pero al fin y al cabo la política es un inmejorable deporte maquiavélico, para aquellos que adoran el control de masas o la manipulación misma. Esto hay que aceptarlo, es tan cierto como lo que dijo Freud sobre los cirujanos y su astuta reconducción del sadismo; Los políticos reconducen su ansia de control a algo más sano, más de provecho.
Con esto también digo, el político acaba volviéndose corrupto siempre que no encuentre frenos, la solución está en un pueblo activo, una mayoría electora que tenga claras sus ideas y no se deje engañar más de lo que quiera engañarse. Y es necesario, yo puedo dar gracias a que siempre lo tuve, y que luché muchas guerras contra ellos y con ellos.
Y aquí podemos establecer la relación de este artículo con nuestro sistema de gobierno. En general la mayoría electora se agarran a un partido como si de un equipo de fútbol se tratara (PP o PSOE por lo general) como demostrando así que luchan contra el demonio de la derecha o la perversión moral de la izquierda. Vaya estupidez, vaya gilichorrada. Para empezar seamos claros, ni el PP es de derechas, ni el PSOE es de izquierdas, ambos son de centro, ya que así han buscado ganarse mayoría electoral, lo que hemos de buscar en un gobierno es que solucione los problemas actuales, no que tengan un pensamiento u otro. Claro que a los políticos también les toca reservarse sus principios morales y pasar a algo más práctico.
Y aquí amplío. La política debería de ser un instrumento, no una sarta de tonterías dichas delante de un micrófono para que unos idiotas borreguitos te digan que sí con la cabeza. Tiene que haber un trabajo práctico por parte del político y un trabajo moral y reflexivo por parte del elector, y no al revés.
También es debido a que nuestro sistema es una democracia indirecta, es decir, nosotros elegimos a quienes representan nuestras opiniones, craso error, porque mentir es fácil y muy barato. Quizá lo que necesitáramos aunque de manera temporal es lo que existe en Suiza, una democracia directa, o sea, que todas las decisiones fueran votadas por los propios ciudadanos. Ventajas claras, ya que seríamos una parte más activa y reflexiva en las decisiones, desventajas más claras aún; habría referendums cada semana (aunque la solución podría ser el encontrar un método más rápido, fácil y seguro para la votación, por el ordenador mismo).
En conclusión, estas son unas ideas alocadas sobre lo que debería ser y no es, o sea, lo que llamamos una pérdida de tiempo, ya que de la teoría a la acción hay un trabajo abismal o un largo periodo de olvido. Pero para eso está este blog, para dar unas ideas alocadas y que queden escritas.
PD: Me alegra ver que creé algo de polémica en el post anterior, sólo darles las gracias a mi puñado de lectores por atreverse a opinar ;) Aprovecharé siempre las posdatas para contestar algunas opiniones escritas en publicaciones anteriores si os parece bien.
A Anónimo (el primer comentario); Es cierto, son críticas muy destructivas y siempre las he criticado, pero una crítica constructiva pretende mejorar algo, y es que no hay salvación para el alma de la televisión pública. Por supuesto siempre crece alguna flor en territorio quemado, pero se marchita rápido.
A Anónimo (segundo comentario); Totalmente de acuerdo, incluso en la frase de Groucho. Pero sin embargo algunas series si me causan risa (aunque sea porque me ría de ellas…) ;)
A Anónimo (cuarto comentario); Es cierto, las series españolas no son creíbles, y el problema está en que no podría decir muy bien el porqué, me da la sensación de que aparte de los detalles técnicos, nuestros actores sobreactúan, ya que en la películas española del Capitán Alatriste sólo me creí la actuación del protagonista, que evidentemente es extranjero. Quizá nuestra escuela de interpretación sea un poco deficiente.
A Anónimo (Quinto comentario); Y ese es el problema de nuestra población, el gusto por el morbo televisivo, la invasión de la intimidad y la desgracia ajena, que a mi me hace reir a carcajadas, pero que al afectado no creo que le haga tanta gracia.
Atentamente
El Señor que escribe

